La expansión de la inteligencia artificial (IA) plantea uno de los desafíos educativos más importantes de nuestro tiempo. No se trata únicamente de incorporar nuevas herramientas a las aulas, sino de preguntarnos qué transformaciones producen estas tecnologías en las maneras de aprender, enseñar, crear, comunicarnos y comprender el mundo. La Recomendación sobre la ética de la inteligencia artificial, adoptada por la UNESCO en 2021 y publicada en 2022, propone precisamente abordar este fenómeno desde un marco centrado en la dignidad humana, los derechos fundamentales, la inclusión, la diversidad y la responsabilidad colectiva (UNESCO, 2022). Desde esta perspectiva, la pregunta educativa no puede limitarse a cómo utilizar la inteligencia artificial, sino que debe ampliarse hacia para qué utilizarla, bajo qué principios y al servicio de qué sociedad.
En el ámbito educativo, la UNESCO advierte que vivir en sociedades crecientemente digitalizadas exige desarrollar nuevas prácticas pedagógicas, reflexión ética, pensamiento crítico y nuevas competencias para la participación social y laboral (UNESCO, 2022). Por ello, la alfabetización en inteligencia artificial no debería reducirse al aprendizaje instrumental de plataformas, aplicaciones o sistemas generativos. Educar sobre IA supone comprender de manera progresiva cómo funcionan los algoritmos y los datos, pero también aprender a formular preguntas sobre sus resultados: ¿de dónde proviene la información?, ¿qué datos utiliza?, ¿qué sesgos puede contener?, ¿quién se beneficia de una determinada tecnología?, ¿qué decisiones deberían permanecer bajo responsabilidad humana? y ¿qué consecuencias puede tener su utilización para otras personas y comunidades? La formación tecnológica adquiere así una dimensión crítica, ética y ciudadana.
Esta reflexión cobra una importancia particular en América Latina, donde la incorporación de tecnologías digitales ocurre en sociedades atravesadas por marcadas desigualdades económicas, territoriales y educativas. Las oportunidades que ofrece la IA no se distribuyen automáticamente de manera equitativa: dependen del acceso a conectividad, dispositivos, infraestructura, formación docente, competencias digitales y posibilidades reales de apropiación tecnológica. La UNESCO reconoce que las brechas digitales y de conocimiento comprenden no solo el acceso a la tecnología, sino también la calidad de dicho acceso, la conectividad, las competencias y la posibilidad de que las comunidades participen significativamente en su desarrollo (UNESCO, 2022). Esto obliga a pensar la innovación educativa latinoamericana junto con conceptos como equidad, inclusión y justicia educativa.
Al mismo tiempo, América Latina no debería ocupar únicamente el lugar de consumidora de tecnologías, plataformas y modelos desarrollados en otros contextos. Una apropiación educativa de la IA requiere reconocer la diversidad lingüística, cultural, social y territorial de la región. En este sentido, la UNESCO propone articular las competencias técnicas con las dimensiones humanísticas, éticas y sociales, así como producir recursos educativos en lenguas locales, incluidas las lenguas indígenas, atendiendo a la diversidad de los contextos y a las necesidades de accesibilidad (UNESCO, 2022). Esto abre una posibilidad especialmente significativa para nuestros sistemas educativos: formar estudiantes capaces no solo de usar inteligencia artificial, sino también de interpretarla, cuestionarla, adaptarla y, eventualmente, participar en su creación desde las necesidades, culturas y conocimientos de sus propios territorios en relación con el mundo contemporáneo.
Un recurso que permite trasladar estas discusiones al trabajo pedagógico es Day of AI, iniciativa que ofrece unidades curriculares y materiales gratuitos preparados para su implementación en el aula. Su propuesta comprende diferentes edades y niveles educativos, desde actividades iniciales sobre datos y reconocimiento de patrones hasta contenidos relacionados con funcionamiento de los sistemas de IA, pensamiento crítico, supervisión humana, privacidad, ética y toma de decisiones. El portal incluye, por ejemplo, propuestas específicas para estudiantes de primaria y secundaria, y plantea actividades en las que progresivamente se pasa de descubrir qué es la IA a evaluar cuándo, por qué y para qué debería utilizarse. Estos recursos ofrecen a los docentes una posibilidad concreta para convertir la alfabetización en IA en experiencias de aprendizaje; sin embargo, para los contextos latinoamericanos, su mayor potencial reside en utilizarlos como referentes susceptibles de adaptación pedagógica y cultural, y no simplemente como contenidos para reproducir.

En una línea complementaria, Common Sense Education ofrece colecciones y recursos relacionados con ciudadanía digital, alfabetización mediática e informacional, privacidad, seguridad, identidad digital, bienestar tecnológico y análisis crítico de la información. Su enfoque resulta pertinente porque permite situar la inteligencia artificial dentro de un ecosistema digital más amplio y comprender que aprender tecnología implica también aprender a convivir, decidir y participar responsablemente en espacios digitales. Sus materiales de ciudadanía digital incluyen desde los primeros grados preguntas sobre uso responsable de la tecnología y protección de información personal hasta contenidos sobre huella digital, credibilidad de las noticias, discursos de odio y responsabilidades en los entornos digitales. Para las escuelas latinoamericanas, estos recursos pueden servir como referentes para construir una ciudadanía digital crítica, vinculando el uso de la IA con la protección de datos, la verificación de información, la convivencia, la autoría, la responsabilidad y la comprensión de los efectos sociales de los sistemas digitales.

En todo este proceso, el lugar del docente continúa siendo fundamental. La UNESCO señala que las tecnologías de IA deben empoderar a docentes y estudiantes y mejorar sus experiencias, sin desconocer que las relaciones sociales y humanas constituyen componentes esenciales de la educación. Asimismo, advierte que los sistemas utilizados para el aprendizaje deben someterse a criterios rigurosos de supervisión y protección de los datos y que la IA debe apoyar el proceso educativo sin disminuir las capacidades cognitivas de quienes aprenden (UNESCO, 2022). Esto significa que incorporar IA a la educación no consiste en sustituir la mediación pedagógica, la conversación, la creatividad o el encuentro entre estudiantes y maestros. Por el contrario, supone preguntarse cómo utilizar estas tecnologías para ampliar las posibilidades de investigar, experimentar, crear y comprender, preservando aquello que hace de la educación una experiencia profundamente humana.
Finalmente, pensar la inteligencia artificial desde América Latina implica situarla dentro de una discusión más amplia sobre desigualdad tecnológica, educación y desarrollo social. La región no parte de condiciones homogéneas y, precisamente por ello, la transformación tecnológica no puede considerarse un fin en sí mismo. La UNESCO vincula los principios que deben orientar la IA con los objetivos internacionales de sostenibilidad social, política, ambiental, educativa, científica y económica, incluidos los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) (UNESCO, 2022). La cuestión decisiva para América Latina no es, entonces, cuánto o qué tan rápido adoptemos la inteligencia artificial, sino qué problemas colectivos queremos contribuir a resolver mediante ella y qué modelo de desarrollo queremos construir. La tecnología puede convertirse en un motor de desarrollo social si contribuye a ampliar el derecho a una educación de calidad, democratizar el acceso al conocimiento, fortalecer las capacidades científicas y tecnológicas locales y generar oportunidades para territorios y comunidades históricamente excluidos. La reflexión ética resulta necesaria precisamente para evitar que una nueva revolución tecnológica reproduzca o profundice las desigualdades existentes y procurar, en cambio, que la inteligencia artificial se convierta en una oportunidad para reducirlas. El verdadero desafío educativo para América Latina no consiste simplemente en preparar a las nuevas generaciones para vivir con inteligencia artificial, sino en educarlas para comprenderla, cuestionarla y participar activamente en la construcción de un futuro tecnológico más humano, justo, diverso y socialmente incluyente.
Yhonathan Virguez Rodríguez
Referencias
Common Sense Education. (s. f.). Education resources and collections. Common Sense Media. https://www.commonsense.org/education/search?f%5B0%5D=search_type%3Acollection&sort_by=field_search_sort_date
Day of AI. (s. f.). Curriculum resources. https://dayofai.org/curriculum-resources
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura [UNESCO]. (2022). Recomendación sobre la ética de la inteligencia artificial. UNESCO.