INTIMIDAD DE UN DIÁLOGO
Todos los árboles tienen bajo tierra una versión primitiva
de sí mismos. Allí el venerable árbol alberga un “árbol oculto”
formado por raíces vitales que beben de aguas subterráneas.
El alma oculta de ese árbol hace ascender su energía desde
esa red de raíces hacia arriba, de forma que su verdadera
naturaleza, exuberante y sabia, florece sobre la tierra. Ocurre
igual con la vida de una mujer.
Clarissa Pinkola
Las musas no son inspiradoras, las musas hacen.
Yadira Vidad. Colectivo Las Musas Cantan
He aquí otro libro sobre educación artística.
He aquí un libro sobre mujeres educadoras artísticas.
Esta investigación nace por un desconcierto colectivo, ante la falta de reconocimiento y olvido histórico de las trayectorias vitales de mujeres que se han “caminado así mismas” con el propósito de buscar(se) y encontrar(se) en la educación artística.1

Institucionalmente, este documento sería llamado informe, pero por la manera como ha sido construido, prefiero retomar el nombre de “mosaico vital”. Es una composición hecha de fragmentos de vida de mujeres de carne y hueso provenientes de diferentes regiones de Colombia. Cada uno de estos fragmentos alberga el “alma oculta” de una o varias mujeres que han dedicado su vida a conectar su labor educativa con la realidad.
Las trayectorias vitales reunidas y trenzadas aquí, no son menores, abarcan y explican procesos intergeneracionales profundos. Son experiencias que oscilan entre el pasado y el presente, que al adoptar diversas posiciones y posturas han ayudado a repensar lugares, modos de hacer y maneras de crear(se).
Cada tesela de este mosaico es un vestigio de los testimonios orales, archivos, publicaciones, fotografías y otras pruebas documentales. Al unirlas nos proponen una imagen ampliada de como una mujer se compone de todas las mujeres².2 Justamente en eso consiste esta trayectoria vital, es un mosaico del cual no tenemos todas sus piezas y del que nos interesan las formas más genéricas que dibuja, […] un collage de piezas diversas de las que solo unas pocas crean la forma que define [la trayectoria], el resto no son más que colores, texturas, fondos y a veces ruido (Marín, 2006).
Las vidas de seis mujeres y tres colectivos de mujeres colombianas que se despliegan aquí, dan cuenta de sus experiencias humanas, de su trabajo en red o en solitario, de la construcción de una(s) mirada(s) y modos de hacer propios. Un proceso que, desde el diálogo y análisis riguroso, permitirá a las lectoras y lectores, “recorrer los pasos de una sociedad con una repartición de riquezas tremendamente desigual, en donde el acceso a la educación, al arte y a lo material se encuentra determinado por una estricta escala, según el color de la piel, el género, el estatus intelectual o familiar” (2022), como bien nos lo diría la escritora e investigadora chocoana Teresa Martínez en 1983, palabras que todavía perduran.
Como en toda indagación, la búsqueda y la toma de decisiones es necesaria, no sólo para poder adoptar una(s) postura(s) frente a la información recolectada, también para delimitar el tiempo y el espacio que se recorre en ella. En esa línea, son oportunas las palabras de Walter Benjamín citado por Isabel Cañón en la Poética de la ausencia:
Buscar en vano es tan importante como encontrar y por eso el recuerdo no puede avanzar como una construcción narrativa, mucho menos como un informe, sino que debe, en el sentido más épico y rapsódico más estricto, hundir la pala en sitios nuevos y, en los antiguos, cavar aún más profundo. (2019)
Por eso, mirar de soslayo lo investigado aquí (como diría un profesor al que quiero mucho) y no limitarse a revisar lo que pasó ayer, sino incluso antier, permite esquivar, poner pausa a la reiterada pregunta sobre el cómo se hace, pues las comunidades no necesariamente llaman educación artística a lo que nosotros concebimos como educación artística; para cavar más profundo y, poder así, llegar a sitios nuevos.
A simple vista, el período de tiempo elegido en esta investigación es muy extenso, pero la decisión tomada por las investigadoras respecto a la metodología permitió una reconstrucción colectiva de ese fragmento de historia, además de “abarcar y explicar un proceso intergeneracional, que integra las semejanzas y los paralelismos” (Romero, 2006). Todo esto se da a la luz de unos hitos históricos importantes, como la proclamación de la educación y el arte como un derecho fundamental mediante La Constitución Política de 1991. Una huella que se fundó desde una paradoja: brindó la luz necesaria para que apareciera, pero a la vez “fue la presencia de una ausencia” como decía Paul Ricoeur. Esa huella/ausencia en Colombia sigue reclamando presencia y, sin embargo, aún logra trastocar nuestra realidad gracias a la labor educativa, comunitaria y artística realizada por muchas(os) hasta hoy.
SOBRE LA DIVISIÓN TERRITORIAL DEL SABER
¿Por qué hablar de las construcciones familiares, la maternidad, las relaciones con la madre o con el padre en una investigación sobre educación artística? ¿En qué medida este tipo de investigaciones genera “nuevo” conocimiento? ¿Es acaso posible generar conocimiento “relevante” para la educación artística desde una herramienta como la creación de una biografía colectiva sobre mujeres?
¿Es posible hablar del arte en la educación y de la educación artística en la investigación a través de un proceso que indaga sobre mujeres profesoras? El desarrollo histórico de los saberes nos ha llevado a formas de producción de conocimiento basadas en la segmentación de la realidad. Es así, como para cada disciplina (biología, matemáticas, historia, filosofía, arte, etc.), hoy existe un lugar específico, como si fueran parcelas de tierra separadas, cuando la naturaleza y la vida en comunidad nos demuestran todo lo contrario. Las formas de producir conocimiento que compartimentan la realidad, también han generado una división territorial del saber.
Así como las humanidades y las ciencias sociales debieron disputar su estatuto científico en discusión con la definición de conocimiento fijada desde los parámetros de las llamadas ciencias “exactas”, las artes, como otras formas de pensamiento que circulan en los bordes del logocentrismo dominante de la cultura occidental, deben seguir dando batalla por demostrar de qué forma, con qué reglas y sobre qué estatutos epistemológicos constituyen otras formas de conocimiento inalienables de la experiencia humana. (Barbosa, 2022)

Durante el proceso de esta investigación, dichos estatutos epistemológicos fueron mutando y trasladándose hacia unas maneras de generar conocimiento que tienen en cuenta la experiencia humana como algo inherente a la educación y al arte. Es así, como a partir de la reconstrucción de las trayectorias familiares, sociales, académicas y productivas de las mujeres educadoras artísticas invitadas para hacer parte de este proyecto, fue posible cuestionar las formas y las reglas que se encierran a la hora de hacer investigación, de hablar sobre educación artística y sobre mujeres. Desde luego, todo lo anterior sumado a las trayectorias y conversaciones íntimas entre el equipo de investigación conformado por Silvana Mejía, Mónica Suárez y Lina Vargas y, a su vez, el de las investigadoras con las colegas entrevistadas. Este proceso da cuenta de cómo las artes en la educación y la investigación en las artes, retomando a Ana Mae Barbosa, nos interpelan para construir un gran espacio de diálogo en torno a los asuntos y problemas que concitan el interés común y compartido de las ciencias sociales y las humanidades.
También comprendimos que la labor pedagógica es un gesto emotivo, ya que crea la necesidad de afectar y ser correspondido por otros para aprender y poder transformar. Las tejedoras de Mampuján, por ejemplo, crean tapices e integran a otras personas a esta labor para que los afectos circulen y puedan ser entendidos. Así, la vinculación de otras y otros al enseñar-hacer-aprender puede desarrollar la capacidad hermenéutica, y esta a su vez, se puede aplicar a cualquier otra área del conocimiento (Barbosa, 2022).
En ese proceso de división del saber, emergieron diferentes formas de exclusión: “Las mujeres para protegerse de la discriminación operada por los hombres decían: no soy feminista, pero defiendo la igualdad de derechos entre hombres y mujeres” (Barbosa, 2022). Empezamos a desconfigurar nuestro propio sistema, negando nuestras convicciones.
A lo largo de esta deliberación, nos encontramos con situaciones que nos impactaron profundamente. Cuando las investigadoras se contactaron por primera vez con las mujeres que queríamos entrevistar y les explicaron en qué consistía, algunas de ellas expresaron con asombro el hecho de que las consideráramos referentes de la educación artística. Previo a tomar una decisión para hacer parte de esta investigación, lanzaron expresiones como: “Pero si no tengo publicaciones”, “pero si no trabajo en colegios o universidades, no soy digna de llamarme educadora artística”, “pero si mi trabajo lo conocen algunos pocos sólo aquí en mi región”.
Las investigadoras les tuvieron que expresar y justificar varias veces las razones por las que considerábamos indispensable su participación en esta investigación. Recordemos que, por determinación social, los hallazgos de una mujer, durante muchos años (y aún sucede), se atribuían a un hombre, a un hombre superior. Así como seguimos teniendo que justificar la importancia de la presencia del arte y la cultura en la educación, también el papel que por décadas hemos desempeñado. No es de extrañarnos que la educación fuera un arma utilizada por muchas para proponer y difundir sus ideas, así como el arte y la escritura.
Considero pues, que es una obligación social velar por la visibilidad de la labor educativa y artística de otras mujeres. En ese sentido, destaco la colaboración, rigor y, sobre todo, el coraje de las colegas mujeres que sustentan esta investigación.
Gracias a todas las mujeres que estuvieron antes de nosotras. Aquellas que nunca perdieron la oportunidad de animar a otra(s) mujer(es) a estudiar, sea cual sea su edad. Con esto, no me refiero sólo a pasar por una academia, me refiero a animar a leer, a poner la voz en lo que nos interesa y a seguir los pasos del deseo por conocer con coraje el mundo que nos fue dado.
Beatriz Carvajal Salazar
Asesora del equipo de Educación Artística
Dirección de Artes
Descarga el libro •
REFERENCIAS
Martínez, T. (2022). Mi cristo negro. Laguna libros.
Romero, J. (2006). Prosopografías de lo efímero: trayectorias profesionales de las artesanas barcelonesas en el siglo XIX. Universidad de Barcelona.
Schlenker, A. (s.f.). Indisciplinar el conocimiento: investigar desde/con las prácticas artísticas. https://www.academia.edu/19634679/Indisciplinar_el_conocimiento
Cañón, I. C. (2019). Poética de la ausencia: Formas subversivas de la memoria en la cultura visual contemporánea. Ediciones Cátedra.
- Tomado del texto Prosopografías de lo efímero: trayectorias profesionales de las artesanas barcelonesas en el siglo XIX escrito por Juan Romero Marín, una de las principales
fuentes de esta investigación. ↩︎ - Frase tomada de Jean Paul Sartre cuya versión original reza: “Todo un hombre hecho de
todos los hombres y que los vale todos y que vale por cualquiera”. ↩︎

